lunes, 20 de diciembre de 2010

Dedicado a una amiga

Paul Klee "Ad Parnassum" (1932)

Todos sabemos (menos una persona) que el ser humano, a parte de ser demenciálmente incompleto y padecer de bromidrosis y halitosis, puede llegar a ser algo impredecible. Lo que esta mañana a las 08:12 era maravilloso a las 09:22 puede parecerle menos aceptable que una víbora en el bolsillo. De ahí su grandeza, la del ser humano, no la de la pobre víbora, aunque a veces es más seguro dormir al lado de una serpiente que de un homosapiens.
Por si alguien,  en estos momentos, duda de mi estado racional , procederé a ilustrar mi despotricamiento con algunos casos recogidos en el "libro de recogimientos espontáneos" del loco escritor saturniano Grigori Lapizzei, publicado en Dione (satélite natural de Saturno) 20.000 años antes de que un Australopithecus llamado Aughrt se rompiese una uña intentando extraerse una espinilla:


La señorita X-z Yusun, ciudadana de Dione y ultrajada por la negativa de su casero a rebajarle el precio del alquiler, emite un sonido gutural en una frecuencia tan baja que los calzoncillos del arrendador salen disparados a velocidad supersónica hacia Hiperión (otro satelite de Saturno). Lejos de amedrentarse, el casero se quita el peluquín y se lo hace tragar a x-z Yusun provocándole una peritonitis de la que sólo se repondrá cuando le hacen la autopsia.

Un animal de compañía llamado Becka, similar a un oso con cara de osa, se atrinchera en el edificio estatal de agujeros negros y amenaza con sacarse un ojo si el presidente de la institución no quema su sombrero nuevo. Como el sombrero fue regalado por su esposa en el aniversario de su última paliza, éste, sabiamente se niega y provoca un confilcto que sólo se resuelve varios días después, cuando alguien averigua que los ojos de Becka son de cristal, ya que el oso con cara de osa esta disecado y según una etiqueta que le cuelga del hombro izquierdo, a la venta a precio popular.


Aunque podría transcribir varios casos análogos para demostrar mi aversión a todo lo que tenga que ver con el ser humano, tengo que dejar inconcluso mi ensayo ya que mi hermano pequeño Sergio necesita que me quede en el coche mientras él hace unos recados. De esta manera, evita que la grúa se lleve su vehículo y al mismo tiempo me saca a pasear un rato.....y sin correa.